Quedarnos un año a las puertas de la fase de ascenso fue algo que nos hizo reflexionar bastante, sobre todo cuando no pasamos por los puntos en contra que teníamos ya que ocurriera un triple empate. Este fue mi primer año en una categoría no base, es decir, que ya no era de formación. El salto fue bastante grande, sobre todo por el hecho de cambiar de club puesto que el anterior no consiguió reunir las subvenciones necesarias para poder seguir en Liga Femenina 2. A pesar de ello, conseguí adaptarme rápido y las compañeras eran excelentes.
Al año siguiente, gracias a todo el esfuerzo en cada entrenamiento, conseguimos quedar de primeras de Galicia en la Liga Autonómica Femenina con el mismo cuerpo técnico que el año pasado. Esto implicaba irnos a Asturias a jugar la fase de ascenso junto con las segundas de Galicia.
A pesar de que allí solo ganamos un partido a pesar de ello, evidentemente, hicimos todo lo posible para poder ganar pero a la vez divertirnos. Aunque fuimos a una fase de ascenso también realizamos una convivencia muy fuerte, y los vínculos de amistad se reforzaron aun más y nos pudimos conocer mejor. Las relaciones mejoraron e incluso se aliviaron asperezas que podían existir.
Este año me ha tocado no ser una integrante del equipo Universitario Campus Ourense pero me enfrentaré a ellas en el equipo de Arxil Mafari.
Es fácil encontrarte a un equipo que tiene un nivel de seriedad normal y que en la pista sale a ganar; pero encontrarte un equipo que defiende un escudo como si fuera lo último que hiciese, que en la pista sale a morir y los entrenos rozan la perfección en cuanto a seriedad es muy complicado y yo lo encontré. Sentirte cómoda en tan poco tiempo es algo muy complicado pero gracias a cada una de ellas yo conseguí sentirme una más en pocas milésimas de segundo.
Sentir que los días de invierno te pesan por si solos, las clases, las pocas horas de sueño, que anochezca tan pronto, el frío... Pero cuando coges un balón y entras a la pista a entrenar cambia por completo esa imagen, todo se transforma. Todo lo malo y negativo queda fuera y ahora toca esforzar y divertirse esforzándote. Hay días buenos y días malos, pero cualquier día era mejor si tocaba entrenamiento. Por muy tarde que fuese, por muy poco que te apeteciese, tenías que ir sí o sí, una obligación, la cual en cuanto empezabas a cumplir sentías que realmente no era una obligación sino una rutina, tu mejor rutina.
Uno de los mejores recuerdos que tendré de por vida con ellas quizás sea la cena de fin de temporada 2013/2014 cuando todas recibimos la noticia de que nuestro segundo entrenador se casaba y estábamos todas invitadas a la boda. Fue un momento muy emotivo a la par de bonito. Posteriormente comenzaron los preparativos de la despedida y finalmente el bodorrio.
Con todo ello espero volver a verlas pronto y desearle lo mejor a cada una de ellas, tanto a las nuevas caras como a las caras que tras muchos años abandonan por motivos personales. Eso sí, Arxil Mafari, este año quedará por encima de ellas ;).
Nos vemos en las pistas.
Anabel.



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